viernes, 5 de diciembre de 2008

LIBROS NAVIDADES II

Chavales del arroyo, escrita en 1955, es la primera novela de Pasolini y es la mejor puerta de acceso a su obra. Se trata de una extraordinaria crónica de la vida en los suburbios de Roma durante los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, y es una obra maestra —tanto por sus aspectos etnográficos como por los puramente literarios— que atrapa la atención desde la primera línea. Pasolini va retratando a personas cuyas vidas siguen una lógica periférica, ajena a las ilusiones tanto de las clases altas como del obrerismo tradicional. Además, la potente mirada del que sería después un gran cineasta recorre las casas y las calles de Roma, de manera que la ciudad es otro personaje, y muy importante, del libro.
Por todo esto, Chavales del arroyo es una obra clave de la literatura del siglo xx y en ella se encuentran las mejores aspiraciones del movimiento neorrealista italiano.

«Pasolini me estimula sobre todo como intelectual y como crítico. [...] En sus primeros films es muy elocuente la idea de que el Tercer Mundo empieza en los suburbios de Roma (presente también en sus novelas). Pasolini ha sido un gran mezclador de tradiciones culturales.»
Juan José Saer

lunes, 1 de diciembre de 2008

LIBROS NAVIDADES I

El capote, escrito por Nikolái Gógol entre los años 1839 y 1841, y publicado en 1842, nos presenta a uno de los más conmovedores personajes de la Literatura: Akaki Akákievich Bashmachkin, un funcionario de la escala más baja de la administración civil, que se ve ultrajado por las injusticias sociales y la indiferencia egoísta de los fuertes y ricos, y cuyo destino es el de ser un «hombre insignificante». Akaki, para protegerse del gélido invierno de San Petersburgo, necesita un capote nuevo, pero cuando por fin lo consigue seguirá notando frío, el frío gélido que habita en los corazones de las personas que le rodean.
Este maravilloso relato y su protagonista tendrán gran influencia en la literatura posterior: Herman Melville y Franz Kafka nos presentarán a Bartleby y a Gregor Samsa, dos personajes descendientes directos de Akaki.
Las ilustraciones, que harán que este libro sea inolvidable para lectores de todas las edades, son de Noemí Villamuza, quien ya ilustró en esta misma colección El festín de Babette.


«Todavía creo que existen grietas en la realización artística de la historia —si consideramos forma y contenido separadamente—; una grieta que no existe en El capote de Gógol y La metamorfosis de Kafka.»
Vladimir Nabokov

jueves, 20 de noviembre de 2008

PREMIO NACIONAL A LA MEJOR LABOR EDITORIAL 2008

Las editoriales Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso fueron galardonadas ayer con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural, correspondiente al año 2008, “por su irrupción innovadora en el panorama editorial, que desde la iniciativa individual y desde distintos puntos de España, han sabido vincular edición, distribución y librería en torno al proyecto Contexto”. El Premio, que concede el Ministerio de Cultura, es de carácter honorífico y, por ello, no tiene dotación económica.

Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso crearon en abril de 2008 la asociación CONTEXTO con el objetivo de promover conjuntamente sus catálogos y desarrollar, a través de muy diversas iniciativas, otros proyectos relacionados con el mundo editorial. Unidos por su carácter independiente y por la creación de fondos editoriales muy cuidados, estos sellos se han propuesto tejer una amplia red (sus sedes radican en puntos tan alejados como Barcelona, Madrid, Sevilla y Cáceres) que establezca una relación más directa y fluida entre editores, lectores, libreros, bibliotecas y medios de comunicación.

Una de las primeras acciones de Contexto es la publicación de una revista bautizada con el nombre de la asociación, Contexto, de distribución gratuita en librerías y bibliotecas cuyo número 2 aparecerá la primera semana de diciembre.

VINOS Y LIBROS


Vinos y libros: dos pasiones compartidas por la librería Cálamo, la vinatería El rincón del arpa y la editorial Nórdica Libros.
Tenemos el placer de ofrecerle unas elegantes cestas de navidad compuestas por caldos seleccionados por su calidad y libros de gran literatura y hermosa presencia.
Un regalo inolvidable… y diferente.

jueves, 23 de octubre de 2008

RESEÑA DE RAFAEL NARBONA

Reseña de Rafael Narbona en El cultural de El Mundo

Utópico y escéptico, visionario y bufón, espíritu libre e irreverente, Denis Diderot (Langres, 1713 - París, 1748) apeló a la razón para combatir el fanatismo político y religioso, pero su pasión clarificadora no le impidió cultivar el humor y la perplejidad, frustrando de raíz la posibilidad del dogmatismo. A diferencia de Rousseau, sus teorías sobre el hombre y la Naturaleza nunca pretendieron trascender los límites del saber provisional, mero esbozo que prefiere el apunte a la obra definitiva, donde ya no hay espacio para la duda. El sobrino de Rameau es la novela de un libertino acechado por el moralismo ilustrado. Al igual que Platón, Diderot escoge la forma literaria del diálogo con sólo dos interlocutores; en realidad, dos pronombres que asumen la identidad de un filósofo y un loco. Es un juego que podría interpretarse como un diálogo entre el yo racional y el instinto impersonal. El yo racional cultiva la ética estoica, que acepta el infortunio como necesidad. El instinto es clarividencia desinhibida, que reclama con ferocidad su derecho a gozar, sin reparar en el otro. El otro no existe cuando interviene el deseo. Sólo es el objeto donde se consuman las fantasías.

Con un estilo directo y descarado (“mis pensamientos son como rameras”), Diderot realiza pequeñas incursiones en los grandes temas de su época: la ciencia, la educación, el gobierno democrático, el genio artístico y político. Los argumentos son predecibles; los del loco constituyen un atentado contra la razón y las buenas costumbres, mostrando una obscena proximidad con la antimoral del marqués de Sade. Como filósofo ilustrado, Diderot parece un Sócrates de escasa inspiración. Es mucho más convincente cuando elogia la mentira, el egoísmo o los placeres elementales –“lo importante es ir tranquilamente, libremente, agradablemente, abundantemente cada noche al retrete”–. Hay que “besar el culo a la nobleza” para vivir sin sobresaltos. El poder siempre se muestra benévolo con los aduladores. Nada más inútil que la virtud. No hay que desperdiciar la oportunidad de fornicar, embriagarse o comer hasta el hartazgo. El vómito provocado es un arte que garantiza la posibilidad de no renunciar a ningún manjar.

El loco desprecia la inteligencia. Sólo reconoce la autoridad del vientre y los genitales, siempre hambrientos de placer. La hipocresía es una gran cualidad, pero hay que esconderla para asegurar sus ventajas. El insolente es un necio; el hipócrita un sabio, que ocupa un lugar en el mundo con la fuerza intimidatoria de “una majestuosa verga entre dos cojones”, es decir, sobresaliente como una torre sostenida por la simpleza de los idiotas. El loco sólo admite un límite, que le separa de Sade. El placer sexual no debe ser temerario. Una amante furiosa puede ser tan letal como la abstinencia no deseada.

Angélica Liddell (Figueres, 1966) prolonga las reflexiones del loco, atribuyéndole el juicio que le niega la sociedad. En la misma línea que Foucault, la locura no es tan sólo una patología clínica –dolorosamente real–, sino una figura simbólica que impugna con sus actos ilógicos –absurdos y no previsibles– el orden social. Tanto en su magnífico estudio del texto de Rousseau como en su obra Perro muerto en tintorería, Liddell identifica el poder y la razón con el ano, el orificio que muestra la podredumbre del mundo. Las palabras sólo falsifican la realidad. Son un poderoso tirano que ha inventado la gramática para encubrir su arbitrariedad. Sólo la destrucción de la gramática y el significado podrá subvertir una sociedad que excluye y margina. Liddell no ofrece ninguna utopía. Su inconformismo se expresa como rabia: “Soy un puto resentido y un puto inadaptado. Soy un puto autor que hace de perro por una puta vez en su vida”. Bajo ese nihilismo, se escucha el lamento de los desheredados, que ya no se conforman con heredar la Tierra, sino que anhelan incendiarla para hallar consuelo a un dolor tan antiguo como el mundo.